martes, 16 de octubre de 2007

Reivindicando la publicidad.

En verdad me es molesto escuchar o leer comentarios de gente que sataniza a la publicidad. Estoy harto de comentarios como que “los anuncios de Axe® promueven el machismo”, “los anuncios de Nivada® promueven el materialismo y hacen a la gente superficial”, “los anuncios de Sprite® hacen que los chavos sean inmorales”, ¡basta! Alguien tiene que decir la verdad completa.

Así que sociedad, escúchame bien. No quieras adjudicar a la publicidad los males que te aquejan hoy en día. Qué fácil es echarle la culpa a un spot de míseros 30 segundos o un simple espectacular en la acera. Insensibilidad, inmoralidad, deshonestidad, discriminación, volencia, etc. Son problemas más complejos cuya solución no consiste en retirar de la vía pública los anuncios que algún gobernante en turno considere “inapropiados”. Son síntomas de un problema mayor cuyas causas distan mucho de “publicidad perversa” en los medios masivos de comunicación.

Aclaremos algo; los anuncios que se exhiben no tienen como objetivo destruir al mundo sumiéndolo en un abismo carente de valores y principios. No, no es así. Todos aquellos que pensaban que las campañas publicitarias se gestaban en castillos transilvaniescos, con ricos y tiranos empresarios con pupilas dilatadas y dientes como colmillos reunidos en una gran mesa del siglo XVI escondidos en una bóveda subterránea planeando como destruir lo poco de bueno que queda en este mundo y riéndose macabramente al final, déjenme decirles que se equivocan.

La publicidad que se califica como “aberrante” no es sino la que refleja la inmundicia de la sociedad que la critica. Me atrevo a decir que, como en los libros, no hay publicidad buena o mala, sino mal ejecutada siendo esta última la que ofende, discrimina y celebra la superficialidad, ya que no toma en cuenta las verdaderas necesidades tanto de comunicación como las del público en sí.

Y digo esto ya que un buen publicista antes de comenzar a realizar una campaña debe conocer exhaustivamente a su mercado meta. Los publicistas no inventaron el sexismo ni la inmoralidad sino que se dieron cuenta que son los valores que pululan hoy en día en las mentes del inconciente colectivo. Descubrieron que la mayoría de los hombres ve a las mujeres como simples objetos sexuales desechables, es por eso que vemos los ridículos comerciales de Axe®; también descubrieron que los chavos de hoy en día piensan puras estupideces lo cual se refleja en los comerciales de Sprite®.

La dura realidad es que la publicidad es un reflejo de nuestra sociedad. Nos quejamos de lo vacía e insulsa que es sin evaluar si nuestras actitudes y valores distan mucho de lo que vemos en el monitor.

Además cometemos el error de generalizar. Me permitiré usar el gastadísimo ejemplo del cuchillo; sería un craso error el proponer la destrucción de todos los cuchillos del mundo debido a que representan un arma mortal que podría acabar con la especie (exagero), sería una grave equivocación ya que el mismo artefacto fatal ha salvado miles de vidas al usarse prudentemente como un bisturí en una operación a corazón abierto.

Lo mismo pasa con la publicidad, bien puede provocar efectos nefastos o bien concientizar a la población e influir positivamente en ella.

Y para ejemplo dos anuncios a mi parecer excelentes que he elegido para respaldar mi opinión y que quiero compartir con ustedes.

El primero me parece simplemente soberbio. Por si no alcanzan a ver, el texto que aparece tanto al lado de la cabeza de la adolescente embarazada como al lado de su aún plano vientre dice: “My mom’s going to kill me” (Mi mamá me va a matar). El mensaje es simple, aunque es un anuncio que promueve el uso del condón me parece que si hubiera sido usado para desalentar a las chavitas embarazadas a abortar hubiera sido mejor.

Me encanta la propuesta del anuncio, como la misma frase tiene significados distintos, mientras la adolescente se preocupa por que cuando se entere su madre esta querrá “matarla”, entendiéndose “matarla” por enojarse mucho con ella, castigarla o qué sé yo. Sin embargo el problema del inocente feto es aún más grave. Su mamá está pensando literalmente en matarlo. El contraste es magnífico ¿quién tiene un problema más grande?¿El bebé o la chava?

El segundo creo que no necesita explicación. Y es una forma creativa de apelar a la necesidad que tenemos de darnos cuenta de una vez por todas que los recursos que se nos dieron no son para malgastarlos.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Jedi...
Vivimos para ser felices, es la finalidad, si ejercemos los valores la podremos encontrar...
Cada ser humano crece expresando su escencia misma. los valores son un código compartido que nos permite convivir en armonía con los demás.
¿En qué momento nuestras actitudes y valores para la convivencia cambian?...¿En la escuela?? ¿En la casa??¿¿Con los amigos'???.
Dependiendo de nuestras necesidades.... El ser humano tiene libre albedrío, es el único ser vivo que fabrica su destino, él y nadie más sin culpar a otros.

"""Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres"""
Pitágoras de Salmo (filósofo griego=).

Saludos de la Capital.

Jedi dijo...

Gracias por tus acertados comentarios. Saludos.