Mostrando entradas con la etiqueta Letras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Letras. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de junio de 2017

Besos bajo la lluvia

¿Y si la lluvia fuera tinta?
Tinta de esa que sirve para
contar historias; historias con
finales ambiguos, romances 
negados y atmósferas tan
reales, casi tangibles.

¿Y si la tierra fuera el papel?
Esa hoja de papel virgen, que 
ansiosa espera el contacto cálido
y refrescante de la tinta amada y
negra, sedienta de ser útil.

Si al agua no le dijéramos
por qué calles no puede ir.
Si pensáramos que la noche
no es el final. Si las nubes se
dejaran abrazar. Si amáramos
en vez de hablar.

Si bajo la lluvia ciegos nos 
buscáramos con caricias, oliendo
nuestros húmedos latidos, 
buscándonos como la noche a
la mar.

Y entre tanto derroche de gentío
nuestros labios se encontraran,
como un milagro de esos que ya
casi no sabemos provocar.

Si la lluvia entre nuestros
labios no pudiera pasar y tú
desde arriba complaciente
por ese instante nos dejaras
de mirar.

Sólo si la lluvia fuera tinta,
las gotas palabras, tus suspiros
mi descanso y tu romance mi paz.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Romance del publicista que traicionó a la luna

Le duele. Le duele el tobillo derecho, desde que se puso esos zapatos le ha estado doliendo el hueso del tobillo derecho. Desde que se los probó antier se dio cuenta de que el borde que se ubica debajo del tobillo del zapato derecho estaba mal y rozaba con su tobillo al caminar pero. . .¿Quién desprecia unos Ferragamo hechos a mano y a su medida?
Camina solo. No hay ningún coche a la vista y de seguro no lo habrá en varias horas; son apenas las cuatro de la mañana pasadas, la crápula no terminará hasta después de las seis. Se pregunta porqué hicieron la fiesta ahí, se siguen llamando Cannes pero ahí no es Cannes (sigue siendo Francia al menos) se siguen llamando Cannes pero los leones ya no se dan en Cannes, vaya falsedad. Camina descendiendo pues para la fiesta de este año se optó por una espaciosa mansión en una colina arrobada por un cada vez más pequeño bosque, una colina que otrora era arrobada por la luz de la luna francesa.
Lleva puesto el smoking más caro de su vida. El negro moño desabrochado cae sobre su pecho, colgando, acurrucado alrededor de su cuello. Camina oblicuamente, ha ingerido demasiado alcohol y de seguro sin notarlo alguna droga de moda; sin embargo, aunque no del todo, permanece lúcido. O al menos lo suficiente para recordar de nuevo su infancia. Hoy más que nunca. Esta noche más que nunca.
Siempre quiso ser astronauta. De niño siempre le decía a su mamá que iría a la luna. Si bien es cierto que cuando nació ya habían pasado décadas desde que el hombre “conquistó” la luna, diversas turbulencias económicas y sociales le habían impedido al mundo volver al bienamado satélite. Es por eso que él soñaba en ser el primero que regresara a la luna. Cada noche en el patio de su casa salía y platicaba con ella, le decía: -¡Luna, lunera! Cuando sea grande y crezca, voy a ir a verte, voy a ir a visitarte. Me voy a parar sobre tu suelo bien brillante, y pisaré bien fuerte para levantar el polvo que brilla. Iré luna, iré y recogeré polvo tuyo en una bolsita para regalarle a mi mamá y a mis amigos. ¿Y quién sabe? Hasta me ponga a jugar futbol en tu piso. Iré y cuando regrese le diré a mi mamá que no eres de queso como ella me decía cuando era yo más chico. Jaja, jugaré futbol con una piedra lunar…- Entre otras cosas. Así, a temprana edad tuvo conocimiento y contacto con astrónomos de la Agencia Espacial Europea (AEE) pues su curiosidad y empeño eran conmovedores, y su mamá tenía un conocido ahí. Precisamente la AEE fue la primera en condenarlo pues acababa de recibir un mail de ellos reprochándole, el primero de muchos más y los que vendrían…
Sigue caminando hacia abajo por una pendiente sinuosa que es atravesada por una blanca y estrecha carretera. Mira de reojo los chorros de luces que salen de la mansión, que se mueven y se pierden en la inmensidad y negrura del espacio atmosférico. No se atreve a voltear totalmente hacia atrás. No quiere mirar a atrás.
Hoy está haciendo historia, todo el mundo lo recordará; bueno, no a él claro está (¿Alguien puede decirme el nombre de algún publicista famoso? ¿No verdad?) sino a la gigantesca trasnacional japonesa pero, cada vez que se tope con la “publicity mala” (que seguro llegará y mucha) se acordará que él fue el de la “gran idea”, por más que él intente olvidarlo los medios se lo recordarán. Pero por lo menos en su círculo sí lo recordarán bien. Probablemente salga en los libros de texto, en esos recuadros que dicen “Ethics in advertising”, será caso de estudio por generaciones y su nombre será sinónimo de polémica por siempre. Desde luego sus colegas lo admirarán y no se medirán en elogios, varias agencias lo buscarán, querrán tener al hombre que logró el mayor número de GRPs en la historia.
Precisamente en este momento y desde hace poco más de ocho horas, medio mundo (menos los sitios nublados) literalmente está expuesto a la ejecución maestra por excelencia. Sus colegas y competidores lo admirarán, contará con su aprobación total, pero ellos no cuentan, son como él. Están dañados ya. Fuera de ellos probablemente el mundo lo despreciará, sus amigos le increparán y se alejarán, su mamá trastabillará por el teléfono como nunca, pero… eso ya era así desde hace mucho, y no le importaba. Pero ahora era diferente pues resultaba que el mismo niño que tenía conversaciones nocturnas e intimas con la luna le miraba con reproche mientras sujetaba un balón bajo su brazo, torciendo la boca justo como él lo hacía de pequeño para expresar su descontento. Hasta ahora por primera vez comenzaba a odiarse a sí mismo. ¿En qué maldito momento se percató de que ir a la luna no era tan rentable ni tan glamuroso? Es más, ¿en qué momento se empezó a fijar en esas cosas?
Aunque camina cuesta abajo de la pendiente no aguanta los pies, intenta caminar sobre la parte interna pero es inútil, trata metiendo una piedrita entre el zapato y su tobillo pero tampoco funciona. Vaya que sí fue largo el camino hasta la fiesta, pero claro, se percata de eso ahora y no cuando llegó sobre un lujoso Bucatti híbrido (¡Al fin contaminar menos se puso de moda!). Su tobillo además de dolerle le empieza a arder. ¡Malditos zapatos de porquería! Comienza a hacer frío, no aguanta los pies ni las piernas, la copa que traía en su mano derecha ya no está (¿O nunca estuvo?). Camina y sigue caminando, alejándose de la fiesta, alejándose de la alegría y la felicidad. Siente sobre su espalda el resplandor lunar que ahora despide diferentes tonalidades… ¡Maldita sea! Sabe que sería demasiado cobarde y ya se ha decepcionado tanto que prefiere vivir, seguir viviendo, de la misma forma, total, ¿Qué sentido tiene? ¿Qué sentido queda? Sigue descendiendo, bajando, dándole la espalda a su sueño de infancia. No quiere voltear y se limpia con el índice bajo el párpado que cubre su ojo derecho. A su espalda y casi en medio del cielo europeo se mira una luna enormemente brillante, tan grande como sólo se ve una vez en el invierno del hemisferio norte. Una luna diferente y extraña pues sobre su rostro medio mundo puede ver el de una geisha japonesa que muestra con letras de colores y en varios idiomas (uno a la vez) las bondades de un jabón exfoliante antiarrugas. Mientras tanto él sigue caminando cuesta abajo. Pareciera que no pudiera dejar de descender. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

La Predicadora

Tengo una esposa novia amiga prima tía sobrina hermana que es predicadora. O al menos eso dice ella, pero creo que no sabe bien qué es lo que realmente hace o quién en verdad es.

Tiene una voz única; femenina y agradable pero imponente. Y yo sé que su voz es irrepetible pues logra cosas imposibles. Su voz es mágica, tiene la formidable capacidad de transformar las letras en pétalos, las tildes en gotas de rocío y los signos de puntuación en tallos delgados y firmes. Ella habla flores. Al principio va soltando sólo pétalos, que como son más ligeros, flotan por el aire perfumando el ambiente; y es que… no puede estar quieta, tiene que moverse por todo el espacio que tenga disponible. Jamás te aburrirías de escucharla, ni de verla como se asegura de perfumar cada rincón de la plataforma, altar, escenario, etc. Es como un aspersor bailante, como un rehilete de aromas, un divertido trompo parlante que riega pétalos de flores por todas partes.

Una vez que ha impregnado el lugar con la esencia sutil de sus pétalos, comienzan a escapar las flores de su boca, salen girando por el aire; por allá una rosa contenta con su corola redonda de formas irregulares, por acá un elegante jazmín que estira sus blancos pétalos como un vestido vaporoso, cerca de ella caen divertidas jóvenes bugambilias adolescentes que ríen a sus pies. Sus oyentes se emocionan tanto que al final no pueden evitar acercarse lo más que pueden hacia ella estirando las manos como si quisieran atrapar alguna. Aunque algunos las agarran conforme van brotando de sus labios, éstos son los más atentos, los más listos.

Su sonrisa es su mejor apoyo visual. Esas dos hileras  de piedrecitas blancas escondidas por sus labios fértiles y lozanos son sus mejores asistentes.

Creo firmemente que en su interior, por su corazón, hay un río joven y rápido, inquieto como ella. De sus corrientes frescas se alimentan las semillas que germinan en su corazón y que se convertirán en las flores que habla y predica. Es más, incluso ha habido veces en las que riega a las flores que ya han salido de ella con una fina lluvia que sale de sus ojos redondos y purpúreos.

Ella predica, habla, grita, se mueve, baila, canta, enseña, exhorta, inspira. Hay veces que le toca sembrar todas esa bellas flores en las personas que las atrapan y adoptan, puedes ver su cara de felicidad y paz al saber que se llevarán una o un ramillete de flores para adornar su vida; en otras ocasiones ella se dedica sólo a regar las flores que se ven medio marchitas de tan dormidas que están en las mentes de las personas, se emocionan y entre lágrimas le hacen promesas a sus flores antes marchitas de regarlas y cuidarlas todos los días y no olvidarlas jamás. Ya sea que siembre o riegue (ella sabe que es un trabajo colaborativo) su río siempre debe ser un caudal rebosante.

Recuerdo que la primera vez que vi el milagro de su voz convertirse en vida (hermosa vida floral) me acerqué aún emocionado a contarle lo que había visto, al terminar ella sólo se río simpática. Me di cuenta de que no me creyó.  Así que le pregunté a otra persona que estaba cerca y le dije “¿Verdad que cuando habla sus palabras se transforman en flores que perfuman todo el lugar?” y ella dijo riéndose “Claro que sí!” y la volteé a ver con una mirada de “¿Lo ves? No estoy loco” sólo para descubrir que la misma sonrisa simpática pero incrédula no se había ido de su rostro ¿Será que realmente ella no se dé cuenta de su don milagroso?


Yo la llamo (en secreto, pues no estoy dispuesto a que vuelva a no creerme) florista milagrosa, demiurga botánica, jardinera celestial… aunque ella se llame a sí misma, simplemente la predicadora.

lunes, 24 de octubre de 2016

Botánica





Su belleza era proporcional
a su tristeza.
Y estaba muy, muy triste.

A simple vista parecían gotas
inocentes de rocío, pero las que
resbalaban desde sus pétalos
hasta sus hojas eran ácidas lágrimas
de dolor.

Aun así, el tiempo pasará y los fríos
labios del viento secarán su cuerpo
y su tallo con fríos besos de otoño.

Y aunque el invierno nos invada
con sus fieras garras de hielo y nieve
callando a los pájaros
y derribando los sueños,
ella no fenecerá,
su belleza triste la salvará.

Porque llegará el verano
son su paso húmedo y risueño
y desde sus semillas se oirá más
y más clara la canción hecha
de colores.

Que pintará de alegría su tristeza,
de sueños sus pétalos
y de risas sus hojas.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una flor que no existe (aún)

Creadora de sonrisas han de llamarte;
dadora de ilusiones, ninfa de la lluvia,
bailarina del aire, han de llamarte.

Tú que abrazas la risa, la luz, el color y la elegancia con tanta fuerza
que habitan dentro de ti.

Tú que adornas tu cabeza con sabiduría, que vistes tu
silueta con amor púrpura.

Tú cuyo nombre tiene forma de flor,
una flor que no existe
pero cuyo aroma refresca mis tardes calurosas cargadas de spleen
una flor que no existe
pero cuando exista será única como tu nombre encantador.

Susurro tu nombre al cielo
y las nubes ríen hasta lloverse.
Le digo tu nombre a los verdes capullos y las hojas secas
y divertidos florecen y reverdecen.
Le muestro tus iniciales a la noche 
y las estrellas giran y las escriben 
con luz como tinta y éter como papel.

Cada vez que pronuncio las letras de tu nombre
las olas del viento retozan con ellas
y bailan en parejas, consonante con vocal,
con vaivenes, como botes sobre el mar.

La más bonita, la más elegante,
la que ríe como río de cristal,
la que huele a brisa matinal,
la más linda, la más alegre,
la más divina, la más celestial...
tus nombres provisorios serán

Hasta que un valiente, sabio y atrevido
pero sobretodo muy bendecido enamorado
se enamore de ti lo suficiente para crear
las bellas flores que repetirán tu nombre
por todos los jardines de esta parca ciudad.

Hasta entonces...

Creadora de sonrisas habrán de llamarte,
dadora de ilusiones, ninfa de la lluvia,
bailarina del aire y princesa de mis sueños
habré de llamarte.

sábado, 16 de julio de 2016

La balada de Al Yaban

Ven amiga mía. Tú que buscas también escapar
de la prisión en la que te quieren encerrar.
Tú que entiendes que de este mundo aún queda más
tú que quieres aprender a reír, a creer, a soñar.

Toma mi mano y vayamos juntos al país de Al Yaban.
Al filo del mundo, a la última frontera,
a dónde no existe nada más allá.

Dejaremos que las estrellas nos susurren el camino,
que árboles verdes nos indiquen el destino.
Iremos más allá de lo que hemos visto y oído
mientras bailamos sobre ondulantes remolinos.

Lleguemos hasta esa patria, lejana como ninguna
y en el camino conozcamos la espalda de la luna,
robemos todas sus misteriosas verdades ocultas
atravesando el velo sedoso de la noche oscura               

Toma mi mano y vayamos juntos al país de Al Yaban,
el último puerto que conoce nuestro mar,
lo que hay más allá lo tenemos que soñar.

Cuando salida de oscuros nubarrones, la lluvia nos haga frente
y nos lance sus millares de cuchillos hirientes
tomados de la mano seguiremos yendo al frente
tú detrás de mí impulsándome por siempre.

Por los peligros que encontremos no te debes asustar,
llevó mi cimitarra conmigo y estoy listo para luchar
contra serpientes o escorpiones, leones y más,
y ahuyentar a los demonios que tu sueño quieran turbar.

Toma mi mano y vayamos juntos al país de Al Yaban.
donde las islas se alejan del borde final
y el tiempo y el espacio no existen más.

Y aunque el mar se descomponga y se agite por doquier
o la arena se derrita y todo el desierto comience a arder
nos mantendremos juntos y todo estará bien
pues veré tu mano oculta en la mía y no podré temer.

Al borde del mundo por los hombres conocido
al lugar que todos temen, el borde infinito del vacío.
Donde la tierra detiene temerosa su camino
y el inmenso mar se vacía y cae enfurecido.

Toma mi mano y vayamos juntos al país de Al Yaban.
el lugar que el sol escoge para despertar
y el único donde el mítico dragón blanco está.

Tú serás mi reina y yo seré tu esclavo.
Domaremos juntos al gran dragón alado.
viajaremos hasta donde nadie jamás ha llegado
Y por un millón de auroras viviré de ti enamorado.

Naveguemos sobre aguas extrañas,
Atravesemos desiertos, montañas y playas.

Que nos quemen otros soles.
Que nos envuelvan otras noches.

Que tu aroma en todos los países me persiga.
Que la esperanza que llevas en los ojos me de vida.

Que nuestras sonrisas alejen cualquier temor.
Que nuestros corazones el uno al otro se den calor.


Ven toma mi mano y vayamos juntos al país de Al Yaban
donde siempre juntos podremos estar.

lunes, 2 de mayo de 2016

Mi primera traducción (Qué pasa si te enamoras de una escritora?)

Qué ocurre si te enamoras de una escritora?
Podrían ocurrir muchas cosas. Eso es lo que pasa con las escritoras. Son impredecibles. Podrían llevarte el desayuno a la cama, o podrían ignorarte por varios días. Podrían llevarte el desayuno a las tres de la mañana. O podrían despertarte para tener sexo a las tres de la mañana. O hacer el amor a las cuatro de la tarde. Podrían pasarse toda la noche sin dormir. O podrían quedarse dormidas a pesar de la alarma y olvidarse de despertarte para ir al trabajo. O podrían llamarte desde su trabajo para que vayas y mates una araña. O dejar de hablarte cuando descubren que no has visto “Matar un ruiseñor”. O gastarse todo su dinero en cinco tipos de jabones diferentes. O vender tus libros de texto a la mitad  del semestre para juntar algo de dinero. O dejarte notas románticas en post-its dentro de tus bolsillos. O lavar tus pantalones con los post-its dentro de tus bolsillos de manera que tu lavadora quede cubierta de bolitas de papel mojado. Ellas podrían llorar si se dan cuenta de que no leíste las notas en los post-its que te dejaron en los bolsillos de tus pantalones. Es una vida llena de incertidumbre y totalmente impredecible.


Pero qué pasa si una escritora se enamora de ti?
Es un poco más predecible. Encontrarás tu collar de cáñamo con el dije del hongo de cristal sobre el cuello de alguien más en una parada de autobús en un cuento. Tus zapatos favoritos desaparecerán misteriosamente, y aparecerán en un poema. El reloj que siempre te pones, el reloj que tienes pero nunca te pones, el hecho de que nunca hayas usado reloj: todo eso de repente pertenece a personajes que nunca has conocido. Y aun así ellos son tú. Ellos no son tú; son alguien completamente diferente, pero se acomodan el cabello como tú. Usan las mismas frases que tú. Se rascan la nariz cuando mienten, como tú. En ocasiones serán narradores, a veces protagonistas, otras villanos. A veces serán personas sin importancia, estáticas, nadie. Esto podría parecerte divertido al principio. O confundirte. Podrías sentirte desconcertado veas los libros como si fueran espejos. Podrías tratar de verte a ti mismo como tu amada escritora te ve cuando leas un poema sobre alguien que tiene tu  mismo segundo nombre o una narración sobre alguien que nunca ha visto “Matar a un ruiseñor”. Estos poemas, novelas y cuentos se dispersarán en el viento. Y te preguntarás si no andarás por ahí vagando en las páginas de alguna historia que ni siquiera has leído. No hay forma de saberlo. Y no hay forma de cambiarlo. Aun si te vas, una parte de ti siempre quedará ahí.
Si una escritora se enamora de ti, nunca morirás.   

Traducido del original escrito por Mik Everett aquí: 

viernes, 29 de abril de 2016

Zombies Zigzagueantes

Son los zombies zigzagueantes, que deambulan por la vida sin propósito, ni dirección ni destino. Muertos andantes con ojos sin brillo, cuerpos sin alma, y rostros sin expresión.
Maestros expertos en la disciplina del zapping y de formar con su peso una zanja en el sillón.
Tan indolentes que les da lo mismo salir todos zarrapastrosos a comprar zapatos.
Timoratos de todo lo nuevo, no comen zarzamora por no lidiar con las semillas ni zanahoria que no esté cocida.
Zalameros en sus trabajos, que avanzan con lisonjas pues no se atreven a creer en el valor de su esfuerzo. Se zambullen en su aburrimiento. Temen atravesar el zaguán por temor a conocer lo que hay más allá. El hastío los mata a diario con parsimonia; cada decisión aplazada, cada palabra no dicha,  cada acción reprimida es un zarpazo a su trascendencia.
Zarandearlos quisiera. Que sus ojos abrieran y el zenit vieran. Darles una zancadilla y que vivan su vida.
Sin embargo, de nada serviría. Sólo él.
Zalvador puede hazerlo, el que eztuvo muerto pero ahora vive por ziempre,  el puede rezucitar a loz zombies zigzagueantes y hazerlos zoldados del zielo, ziervos del Zeñor zupremo.

lunes, 25 de abril de 2016

Prólogo para ADA

Estamos de acuerdo en que el AMOR (sí con mayúsculas) es el ser y fuerza suprema que gobierna y mantiene el universo. Más fuerte incluso que la gravedad misma. Y aunque su magnitud pareciera ser más visible en las enormes e ingentes constelaciones y estrellas infinitesimalmente lejanas y grandes su presencia la percibimos también en los actos más terrenales y humanos como lo son las relaciones que tenemos, estiramos, rompemos y cuidamos entre nosotros,

En nuestro idioma, para transformar amor en verbo sólo es necesario trastocar su última vocal y repetirla por la primera y la más básica; así, amor se transforma en amar e, insisto, amar lo es todo. Es por eso que decidí, no sé si consciente o inconsciéntemente dedicarme a describir, imaginar y celebrar al amor a través de este ramillete de manifestaciones, todas diferentes y todas parecidas pues el amor es así. Un sólo amor pero muchas maneras de reaccionar ante él. 

Según lo que escribo, amor es amarse a sí mismo, es salvar un recuerdo de las garras incordias del olvido, es la capacidad de confiar, de esperar, de creer lo increíble. Amar puede también adoptar formas tan gráciles y disímbolas como el valor y el sacrificio, pero detrás de su disfraz podremos encontrar al amor también. Porque el amor lo es todo. Amor también es dolor, renunciar, dejar ir. Amor es amar más allá del bienestar propio. Lo creamos o no. Nos detengamos a verlo o no. La omnipresencia del amor es tan real y tan fuerte que tanto el universo como la humanidad misma necesitan de él para ser definidos. Y aunque el amor es precisamente tan grande como para ser comprendido en su totalidad, yo me conformo con tomar la pluma como cámara e intentar realizar estos retratos del amor de la mejor manera que mis posibilidades me permiten.

El tiempo y quien lea esto así como su trascendencia indicarán si mi labor como cuentista-capturista del amor fue exitosa o valió la pena.

Gracias por leer.

Con amor. SJBS 

viernes, 22 de abril de 2016

Un vestido

Un vestido. Un vestido de colores danzantes, de tonalidades alegres y brillantes que dormido, colgado en su ropero, sueña.
Sueña con un día soleado en el que el sol decidió mandar más luz que calor. Sueña con un pasto que se alinea porque quiere parecer alfombra. Con unas palmeras que mueven sus hojas para arrullarse solas. Unos arbustos que se asoman curiosos hasta el borde de la acera. Una banqueta lisa y barrida. La comitiva toda junta, alegre y expectante.
El vestido sabe que son sus colores vibrantes, su tela delicada y suave y su corte justo y elegante lo que todos esperan en ese jardín distante.
El vestido desfila bajo la sombra de los árboles. Avanza rozando sus pliegues y el rumor que produce se oye más lindo que el de las hojas de las palmeras. El vestido avanza, vaporoso, triunfante. El sol desde lejos le mira, se enamora y le obsequia sus rayos más brillantes. Los rayos llegan y se desmayan incrédulos ante él y caen deslizándose sobre sus colores.
Las flores al verlo pasar toman nota de cómo ser rosas, cómo ser blancas, cómo ser rojas; y el riachuelo mira y aprender cómo se debe ser azul.
Y el vestido sueña que el mundo entero le contempla. El vestido se descubre poderoso, hacedor de sonrisas, creador de ilusiones. Sueña que antes de él no había nada bello y que con él se inaugura la era de los sueños. Suena que se llena de miradas, se inunda de suspiros y se pierde en un mar de elogios todos ellos verdaderos y bien merecidos.

El vestido sueña ingenuo que es todo eso. Y frente a él, de delgados y largos cabellos danzantes, ojos alegres y brillantes y una media sonrisa elegante su dueña le contempla. Con la mano derecha abierta sobre el borde del ropero, justo al lado de su rostro. Es tan bella que sin ella el vestido se afea, pero es tan buena que le contempla, sonríe y le deja seguir soñando sin ella.

jueves, 21 de abril de 2016

Sin título en la azotea

Una azotea más alta que las demás (pero no la más alta). Un viento limpio y un clima fresco que acaricia y le saca sonrisas a mi piel. Unos árboles de verdes variados pero intensos que se bambolean con sueño a izquierda y derecha. Unas calles que descansan un poco de tantas llantas sobre ellas. Unos arreboles inexpertos y pequeños que se dicen uno al otro la mejor manera de ser rojos en un cielo azul. Unas flores coquetas que ni a esta hora quieren dejar de ser bellas. Unos pájaros serenos que aprietan sus cabezas contra sus pechos sobre los techos inalcanzables. Una joven bandera patriota que me saluda de frente una solemnidad suficientemente alegre. Unas nubes grisáceas con pereza de moverse tan siquiera un poco. Una paz expresada en media sonrisa sobre la cara de un joven escritor. Una alegría esperanzada de que las cosas serán mejores porque justo cuando escribe, furtivo sobre la azotea, una gota traviesa cae sobre sus letras. Una, y luego otra, cae también su hermana, su prima y toda su lluviosa familia. Comienza la lluvia y la sonrisa se acompleta.

Poza Rica, Ver a 20 de Abril de 2016

martes, 13 de octubre de 2015

Ejercicio de calentamiento #1

Me siento "woo!". Me siento "woo!" porque hice sentir a alguien que considero "woo!" con mis letras. Sabes...en este momento de mi vida donde las cosas no me están saliendo tan bien como se supone me deberían de salir necesito ponerle pausa a la vida y su deprimente realidad y deleitarme en escribir lo que pienso, siento y/o pienso sentir.
Hace rato que fui al súper a comprar jamón y me di cuenta qué tan caro está mi jamón favorito (ahumado de pechuga de pavo San Rafael) y qué miserable era el saldo acumulado en mi cartera recordé cuando me dijeron que sabía escribir. Cuando me dijeron que el primer soneto que escribí en mi vida era "perfecto en estructura y tema". Lo recuerdo bien, iba en un ADO que había salido de Tuxpan, recibí el correo en mi teléfono y a causa de la inconsistente cobertura que hay en la carretera batallé mucho para descargar el correo. Cuando lo descargué y lo leí tuve que ahogar un "woo!" dentro de mí. Me debían dinero y yo debía dinero (como ahora) pero en ese instante no me importaba nada de eso me sentía el hombre más rico del continente. "Me vale si debo un millón de pesos, ¡Puedo escribir! Tómala insensible capitalismo!" De verdad, no me importaba que mis negocios no salieran bien, que tal vez pudiera perder todo y ser un fracasado profesionalmente, que se caiga el mundo, que el dolar cueste 50 pesos, ¡Qué me importa! ¡Puedo escribir!. Tengo un don invaluable, inmerecido e imperecedero. Mi don vale más que lo que el mundo me pueda ofrecer y negar. Con esa confianza enfrenté al mundo real, con el que aún me peló tratando de sacar tiempo para este arte tan hermoso que nos permite subsistir, que nos permite refugiarnos, que nos alienta y nos abre caminos diáfanos y radiantes que atraviesan la realidad. 
Es por eso que a pesar de las deudas, a pesar de los miedos, a pesar del sueño, a pesar de lo irreal debo seguir escribiendo. La historia de la estrella que se cayó al mar, de los metalobos que aterrorizan aldeas y mastican inocencia, de las mujeres que arden como ciudades sagradas, del dragón blanco que vive en el borde del mundo, de las esposas hermosas que y visibles que son falsas. Del tiempo y del espacio. Del amor y el desamor, De la esperanza inocente. De la irrealidad posible. De Dios y de su creación. De todo y para todos. Después de todo, la ventaja es que para la inspiración no se necesita siempre el jamón más caro.

viernes, 13 de febrero de 2015

Las niñas regalo

Las niñas regalo no saben cuanto valen,
no saben cuanto valen las niñas regalo.

A las niñas regalo las toman de la mano
y con caricias y besos inquietos
las sacan de escuelas y casas
y a hoteles y cuartos oscuros las llevan

A las niñas regalo nadie las engaña
prefieren ellas mismas hacerlo

Las niñas regalo se comen las mentiras
las endulzan con chocolates,
las cubren con peluches,
las adornan con flores,
"es amor", "es romance", se engañan

Las niñas regalo se regalan,
se regalan porque no saben lo que costaron
no, no saben cuánto valen las niñas regalo

Las niñas regalo con su cuerpo truecan,
comerciantes ingenuas son todas ellas.
Compran promesas falsas
y reciben a cambio nada,
adquieren placer efímero y nuevo
hipotecando todos sus sueños,
empeñan su intimidad
pero no les alcanza para costear su realidad

Las niñas regalo no saben hacer cuentas,
aprenden solas después.
En farmacias comparando píldoras y pruebas
o en las filas antes de pagar
decidiendo cuánto de esto o aquello llevar,
leche y pañales primero,
la ropa que les gusta luego

Las niñas regalo se sentirán después vacías
como los globos que no se vendieron el catorce,
como las cajas de chocolate tiradas,
como las flores en la mesa olvidadas,
las niñas regalo sabrán hasta después cuánto valía

Yo amo a las niñas regalo,
las entiendo y las amo,
las perdono y las sano,
les quito todo engaño

Las niñas regalo no saben lo que valen,
no saben lo que me costaron las niñas regalo,
di mi vida y mi sangre porque las amo
y porque sé que valen más que cualquier regalo.

martes, 30 de diciembre de 2014

Duerme en paz

Despierta, el desayuno ya está listo
evita ver cualquier pantalla
y sólo preocúpate en escoger la corbata
¿las culpas? olvídate, están bajo la cama.

Donde...

Duermes como un bebé en paz
ocupas tus sueños para cubrir la realidad
pues el nuevo sol a la noche matará
mientras tú duermes como un bebé en paz

Afuera, olas de pueblo las calles azotan
blandiendo las palabras,
remendando las redes,
por las avenidas las consignas se abarrotan

Pero tú tranquilo, duerme en paz
en tus sueños las cosas no están mal
la aurora a sueldo la noche matará
y tú podrás seguir durmiendo en paz

Ellos, lidian con la escasez que los aprieta
se embriagan de esperanza
pues es lo único que aún no les privatizas

¿Crees que nos entusiasma tu espléndida choza?
Tus amigos pisan nuestras frentes y te ríes
Cada día, odio y más odio sobre tu cabeza viertes
La patria arde y tú duermes

Duerme

Duerme como los recostados sin rostro
o los que les drenaron la vida por el craneo
o los que pintaron el pavimento de rojo
Duerme, duerme en paz

El enemigo

-Un ladrón en ti se entrometió,
un ladrón en ti se entrometió,
dentro todo destruyó y robó
y de ti se adueñó

-¿Crees que es sencillo
matar al enemigo, cuando el enemigo eres tú?
¿Tú crees que es fácil
deshechar la basura, cuando la basura eres tú?

Hice un pacto con alguien,
así que puedes intentar e intentar.
Yo no pienso fallarle
y juro que te venceré al final

-Un ladrón e intruso te engañó,
un ladrón e intruso te engañó,
todos tus sueños estropeó
y tu voluntad mató

-¿Tú crees que es fácil
capturar a la bestia, cuando la bestia eres tú?
¿Crees que es sencillo
denunciar al asesino, cuando el asesino eres tú?

Hice un pacto con alguien
y aunque hoy ganes no me vencerás.
Tal vez yo pueda fallarle
pero él jamás me fallará

-Un ladrón e intruso te engañó,
un ladrón en ti se entrometió,
todo lo bueno eliminó
y como eras débil te aplastó

Un ladrón en ti se entrometió,
un ladrón e intruso te engañó,
todos tus sueños se robó
y a la derrota te llevó

-¡Dios! Te dije "No es fácil,
ver a diario en mi rostro la derrota"
¡Dios! Tú puedes verme
Me siento desnudo ante ti pero
prefiero pasar vergüenza ahora y no después

Un ladrón en mi se entrometió,
un ladrón e intruso me engañó
dentro todo destruyó y robó
pero ahora libre soy

martes, 14 de octubre de 2014

Verde

Está parada viendo su celular. Cabello suelto, silueta esbelta y dedicada. Me detengo frente a ella y le digo "vamos!"con una sonrisa y seguridad irrechazable. Ella pregunta "a donde?" y yo viendo el sudor de su frente le digo "por un helado" Increíblemente ella se sube. Me presento, ella también, se llama María, Matilde o Minerva; se le ve la M en las pupilas. Charlamos con refrescantes helados de yogurth sentados sobre unos simpáticos columpios chirriantes. Se pone el sol sin siquiera terminar de conocernos. Una gran historia para nuestros hijos. Lástima que el semáforo se puso en verde.

sábado, 11 de octubre de 2014

El libro que leí (y escribí parcialmente) se llama "Recreaciones. De la poesía al ensayo"

                                
Este es un libro especial pues mi nombre aparece en el prólogo, índice, contenido y contraportada. Algo verdaderamente nuevo.
En el 2013 un grupo (integrado en su mayoría por profesores) decidió consagrar todas las tardes de los martes de los próximos ocho meses a mirar y escuchar con detenimiento a un proyección en una sala con aire acondicionado y deficiente conexión a Internet.
Fui parte de ese grupo. Cuando nos preguntaban que qué hacíamos ahí decíamos que tomábamos un Diplomado en Creación Literaria. Cuando las clases concluyeron alguien dijo "Hagamos una fiesta!" y otro alguien dijo "Mejor hagamos un libro" y ese fue el génesis de este libro de original y artesanal portada.
Somos dieciséis autores y se escriben seis géneros: poesía, cuento, crónica, crítica, dramaturgia y ensayo así que hay de todo para todos.
Sería muy complicado comentar a todos los autores o todos los géneros así que me permitiré (pidiendo comprensión a todos mis compañeros cuyo trabajo y talento respeto por igual) señalar aquellas piezas que en mi humilde opinión destacan y constituyen el argumento fulminante para adquirir y atesorar esta colección de letras.
El libro se presenta con la poesía. En mi muy personal y novata percepción el soneto titulado "Tú y yo" de la encantadora señora Edith Chaparro, quien durante esos ocho meses me llamó Ismael el 95% de las veces que me dirigió la palabra (la disculpo porque siempre se disculpaba y levaba dulces que compartía conmigo) tiene un ritmo bastante agradable; se lee con suavidad, casi cantándolo y a pesar de ser un poema modesto con un tema clásico las letras están tan bien ordenadas que leerlo varias veces se hace tarea fácil.
El segundo poema que realzo pertenece a un líder del grupo a quien a pesar de ser Scout admiro y disculpo por su impresionante talento. Su poema se llama "De la noche" y él se llama Ramón Rosas Caro. Sus versos adornados con palabras inusitadas pero con un orden inteligentemente planeado logran recrear las poderosas imágenes que devienen en emociones. Un claro ejemplo de cuando un poeta logra el éxito.
Pasamos a la segunda sección que es una mezcla de géneros, temas y técnicas. Comenzaré con mi género favorito: el cuento.
Hay dos piezas que a mi me parecen fabulosas. La primera es una minificción titulada "Ilusión" producto del reto que nos pusiera la maestra Mónica Lavín y que consistía en observar una imagen e inventarnos una historia basada en la misma. La imagen que ayudó a que se originará este cuento redactado con precisión milimétrica como de quirófano fue la de un hombre abstraido del mundo leyendo el periódico y al lado una mujer también distante frente a un piano, Alberto Cruz nos cuenta en sólo once líneas un apasionante idilio ilusorio. La segunda, considero yo, es la mejor pieza que habita en este libro; el cuento se llama "Faustino" y está poblado de fauna y flora pozarricense y retrata, señala y exhibe de manera brutal una ficción que parece más realidad. Culmina magistralmente con un final tan dramático como cinematográfico. El cuento es simplemente impecable. 
Espacio aparte merece una excelsa pieza dramatúrgica titulada "Los espejos de Camila", escrita también por Alberto Cruz. Es un monólogo en el que toda mujer encontrará más de alguna verdad con la cual podrá identificarse y hacerla suya.
Después tenemos una colección de escritos inspirados en la realidad. "¿Quién alguna vez no ha temido miedo?" es un ensayo que aborda el miedo de manera temeraria, la corona de este escrito es una inolvidable y vergonzosa anécdota que Adriana Quezada nos comparte para ejemplificar de manera contundente uno de sus puntos. "En el centro de Bruselas" el profesor César Bernabe Domínguez nos demuestra como en nuestros días Bruselas y Papantla son ciudades cercanas, casi vecinas y nos narra cómo una señora oriunda de Papantla atravesó el Atlántico y recorrió media Europa para encontrarse con un monumento belga ataviado como los conocidos voladores que han hecho famoso a su terruño totonaca. Coincidencia cortesía de la globalización.
Florencia Castillo nos comparte un epiodio de su niñez y a través de sus ojos de niña me permite conocer un poco de la tan famosa y añorada "cancha Bermudez" emblema absoluto de la gloria pasada de Poza Rica. Su narración nos transporta a una ciudad joven y pujante que demostraba su bienestar a través de manifestaciones deportivas, ya pasaron los años, pero al final la autora nos demuestra que al menos aún conservamos los molotes como legado de nuestros mejores tiempos como ciudad.
Como comentario final creo que las líneas del cariñoso prólogo escrito por nuestro poeta editor, el maestro Andrés Bolaños, resumen muy bien la promesa que esta pequeña multitud de escritores le hacemos al lector: 
"Recreaciones narra, cuenta, describe, testifica, abstrae, divierte y entretiene (...) El lector pasará sus páginas como un paseo en la montaña rusa, en el que tendrá tiempo de enojarse, dolerse, conmoverse, atemorizarse y entretenerse en el deslinde de las emociones, estilos y aspiraciones de estos escritores que en conjunto muestran la pluriculturalidad y la multiculturalidad de un pedazo de México (...)"    

martes, 30 de septiembre de 2014

Lontananza de un estiaje futurista

Y decían que todos nos íbamos a morir...pues no todos; al menos yo no. Y estoy seguro de que no fuimos todos, lo que pasa es que nos esparcieron muy bien.
El clima es raro es cierto pero yo veo todo casi más o menos igual, casi siempre, casi igual. El sol allá arriba, el agua escasea, la tierra con grietas, el pasto semiverde, seco, las piedras...de las piedras si puedo decir que siguen igual, estoy seguro de que las piedras estuvieron así antes que nosotros y lo estarán cuando realmente nos vayamos para siempre. Lo que no veo son flores.
Llevo días caminando y hasta ahora parece que llego a las afueras de la ciudad. No recuerdo haberme alejado tanto, espero haya alguien aquí. Afortunadamente en esta región había antes muchos ríos, arroyos en realidad, de ellos quedan solo pequeños resabios, hilos delgaduchos de agua que serpentea rápido entre las rocas para que éstas no la absorban. Esos hilos audaces me han mantenido vivo
Espero que aquí haya gente. Algo de compañía sería genial, pero la verdad, si les soy sincero, me encantaría que fuera una mujer, joven, que pueda correr, y ¿por qué no? bonita. No una muñeca cuasirreal de hollywod, no. Simplemente bonita, alta y con bonito cabello, que pueda subirse a los árboles. Que se preocupe por peinarse todos los días aunque probablemente nadie la vea.
Recuerdo que antes de todo esto fui al banco, ese que estaba dentro de la plaza comercial de la ciudad donde estaba hospedado antes de que todo esto ocurriera, y a la que regreso desde la carretera. ¡Ah! Cómo extraño el aire acondicionado...sentir el aire fresco sobre mi piel que elimina el sudor y la pegajosidad, daría mi brazo derecho por un minuto del aire acondicionado de ese banco, del blanco de esa plaza.
Fue ahí donde la miré, era la más bella de las cajeras, de hecho ni siquiera recuerdo el rostro de las demás. Su cabello brillante y arreglado, su blusa bien planchada, su mascada sobre el cuello tan bien acomodada, sus labios delineados y sus ojos pequeños pero vivaces detrás de unas delicadas gafas.
Cuando llegó mi turno ella atendía a otra persona en su ventanilla, pero estoy casi seguro que me miró, sí me miró, de seguro tenía la esperanza de que lo atendiera yo, todo el tiempo en la fila me había estado mirando pero cuando se tuvo que ir a la ventanilla de mi compañera me miró casi como suspirando con la vista. En realidad no era feo, se veía agradable, y he de admitir que esa barba castaña de candado le daba un toque masculino muy atractivo. Atendí a muchos clientes que hacían grandes retiros, como si el dinero fuera a servir de algo,  se me acabó el efectivo en el momento preciso, yo estaba dentro de la bóveda cuando pasó. Cuando desperté me di cuenta de que mis pequeñas y frágiles gafas no habían sobrevivido a mi caída. ¡Rayos! Ojalá al menos ese hombre haya sobrevivido. Aunque en el supermercado del centro comercial hay comida para meses la verdad es que un hombre me ayudaría a remover los escombros que impiden me impiden acceder a los baños y, debo confesar que añoro la presencia masculina sobre todo cuando las asquerosas cucarachas y las feas ratas invaden mi colchón sin importarles mis gritos. Ahora que volvemos a lo básico entiendo en su totalidad el valor y complementariedad de nuestras diferencias. No sé cuánto tiempo dure yo sola.
Me dedico a comer y leer los libros que aún se pueden leer, el calor es insoportable, llegué a pensar en cortarme el cabello pero decidí mejor amarrármelo y ponerme una gorra para protegerlo del polvo que siempre está cayendo del techo, sé que no tiene sentido cuidar mi cabello pues tal vez lo más inútil de mi cuerpo en este momento pero mientras esté viva tengo derecho a cuidarme lo que yo quiero como quiero.
Hablando de cuidarme, escucho un ruido por el local de comida, se oye como si alguien levantara los escombros, como si quisiera entrar. ¡Qué alegría! ¡Un hombre! ¿O será una mujer? ¡Qué importa! Si es lo suficientemente fuerte para ayudarme con los escombros del baño es más que bienvenido o bienvenida, podremos bañarnos y hacer de nuestras necesidades como la gente decente...aunque pensándolo bien...hay un riesgo, sí, un riesgo muy grande y muy cierto. Yo sólo soy una mujer, débil, joven, ¿y si él es un hombre? joven o fuerte, hambriento, con necesidades y deseos...después de todo los baños no son de vida o muerte, y las ratas y cucarachas...por favor, soy un ser humano, soy una mujer adulta,  si busco podría encontrar trampas e insecticidas, no necesito de nadie, no necesito a alguien que abuse de mí, no, no, no. Menos mal que saqué desde antes las cosas de los guardias porque si no...¡Entró! ¡Maldita sea, mis lentes! No veo bien, no distingo, no distingo bien, pero usa una gorra, usa una gorra y parece que tiene una ¡Maldición! ¡No dispares imbécil! ¡Qué le pasa a este malnacido! Que no entiende que juntos podríamos..! 
Una bala le perforó un pulmón, mientras que otra hizo lo mismo con el tanque de gas estacionario, en su incontenible temor siguió disparando y logró hacer estallar el aire impregnado de combustible que la alcanzó y la consumió. Mientras, afuera, el sol recorre su camino, todavía le faltan algunas horas para ocultarse mientras, ilumina con intensidad las rocas, el polvo y los escombros. Podrían haber sobrevivido juntos pero estaban demasiado lejos.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hipergrafia afónica lumbrante

Estrellarapos inertes descansan sobre mis dientes lustrantes. La nochirefa titila haciadentro limpiando los ojuzcos invertebrados. El pastalífero verdoso y humediento aguarda silente los pisotones incontables de los visitantes. Es tarde pero no han servido el pastel. La soledad, la deuda, lagonía sulficantes sorrendan mi cabecráneo con mente. Las historias me duelen sufrientes, casi inertes, casi...